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Carlos Olivares Baró

Ángel, de Jorge Humberto Chávez

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:

Camino cobijado por la gradación de la luz, cruzo lejanías mínimas, oscilaciones minúsculas quizás: en un paraje evanescente me espera el ángel. Muerdo la sombra, me enuncio en el soy veleidoso de la falsa plenitud. Allá el ángel lamiendo la pausa del delirio: ¿allá el límite? Desvío que se ramifica como los tajos de cuchillos que parecen alfiles derrotados por el galope de caballos espantados. La tarde seduce a la noche hacia un sobrevenir de desvelos mallados con el celaje. “Todo está henchido de albor y de tiniebla lóbrega”: Parménides. En la distancia sigue esperando el ángel.

Ángel (Mantis Editores, 2009), de Jorge Humberto Chávez (Ciudad Juárez, 1959), se interpola en mi desandar por estos días de espejismos privados de transfiguraciones. Las imágenes de Fermín Gutiérrez (Parral, Chihuahua, 1954), con esos azules-amarillentos-verdosos-rojizos y cenicientos, suscriben la perseverancia de una ebriedad sutil que va derramando jadeos y destellos cegadores. “De modo inevitable, en el descenso / de nuevo estamos; el viaje atroz adviene / hecho de pérdidas y ansiedad en vórtice, / en súbitas honduras; nos muerde la derrota / y hace arder la piel: es sal: hemos llegado”. La gracia inmaculada, la fronda retadora del deseo. El descenso del ángel a la planicie: no a un horizonte mudo, sino a compases cómplices del ansia.

El autor de Un rosario de huesos en un cuaderno de laudos incisivos en euritmias de fervores: “Rodeado de luz tu mirar miro: hay / esos ojos de ti, esas uñas, esos / dientes: heridas, marcas; oigo tu andar / como olas: algo va, regresa, va otra vez / en misterio aquí, rodeado por la Luz”: sitiado por los destellos de la lejanía del horizonte ciego de olas y espumas, turbado por picoteos de gaviotas lastimadas. /// Seguimos en el trasiego, olvidamos las coordenadas de la plaza, un niño corre en la ascensión del mediodía y el mundo se atranca mirando tu mirada suceder sobre la música intacta de la pretensión.

Ángel, que nadie se confunda, es una bitácora de textos donde el amor ronda con armonía mareada: melodías resucitadas en los tallos y las hojas que trepan cuando despunta el amanecer y las sábanas bañadas de luz alumbran los vientres cansados por los labres aquilatados en la sombra. “Como una aspiración, en el / espejo, inundado de sombra, vi / tu cuerpo: pleno, fugaz, desnudo / en el sordo bodegón de la alcoba, / inmerso en la nada anhelante // de ti, buscado en tanta noche, intacto”. Ángel, insisto, es una guarida donde el largo resplandor de un nardo corona el murmullo resguardado por el caracol. Ángel es también un muestrario de arrobadas cadencias: ritmos en que cristalizadas treguas se convierten en aguardos: “destino y densos minutos como/ esperas”.

Chavezianas (tramadas en Ángel): “Eres bella como un ángel [y aquí / comienza: esa noche en la autopista donde / intente unirme a las estrellas, una /recámara sombría, una densa inmovilidad: me aproximo a la única / disolución: abismarse, estrellarse, / estar sin más. Leso, extraviado, / viendo mi rostro ámbar en copas / que no sé referir, me asoma la / alucinación: cuerpo inverso, caminar / retrógrado, amor en nada, intento / de llamar, decir, conversar: el vacío //Eres oscura porque habita en algo / tuyo: mi desesperación; eres definitiva porque /tu miseria vacila en mi erguida como / una torre...”.

Ángel
Ángel
  • Autor: Jorge Humberto Chávez
  • Género: Poesía
  • Editorial: Mantis